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martes, 16 de noviembre de 2010

BICENTENARIO: ¡NADA QUE CELEBRAR!, ¡UN CHILE NUEVO Y JUSTO HAY QUE LOGRAR!

Eduardo Artés
Primer Secretario del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria)
PC (AP).


Los medios de comunicación, las “instituciones” públicas, incluidas las religiosas y la siempre presente empresa privada, nos llaman a celebrar el “bicentenario”, los 200 años de “república”, de la “república” que es presentada como de todos los chilenos.
En primer lugar debemos tener presente que la “republica” que se ha construido en Chile, ha sido la “república” de unos pocos, la “república” de los dueños de la tierra, de las empresas, de los bancos y del gran comercio, de la salud y de la educación, e incluso, de las cárceles.
Estos 200 años de la “república” han sido 200 años de poder, opresión y explotación capitalista e imperialista sobre los trabajadores de la ciudad y del campo, sobre los pueblos originarios, y han estado sentado en la represión, en la masacre, en el asesinato de obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales, de indígenas, en fin, de a quienes sólo se nos recuerda que pertenecemos a ella, cuando hay que respetar las instituciones y leyes “republicanas”, que están para perpetuar a esta, a su orden injusto, a los grandes beneficios para unos pocos, y a la explotación y castigo para la mayoría de la población del país.

Los pocos derechos con los que cuentan las mayorías en Chile, se han conseguido a costa de grandes luchas, de movilizaciones masivas, de enfrentar la represión de las instituciones y policías “republicanas”; incluso, la propia independencia de España se logró por la participación de sectores de masas populares, quienes dieron su sangre para fundar una “república” ajena, opresora, injusta, que al poco andar, en relación a la mayoría de la población del país, no se ha comportado distinta al antiguo poder del reino español, y esto, sin desconocer el mérito y el carácter avanzado de la lucha contra el colonialismo español, ni dejar de expresar el reconocimiento a los patriotas, a los líderes de la lucha por independizar a Chile de España.
Si, podemos recordar y celebrar las movilizaciones y luchas que desde los trabajadores y pueblos se han dado y se han seguido dando en el transcurso de estos 200 años, luchas heroicas, regadas por la sangre obrera y popular. Pero esta “república” ha sido y es la “república” de los capitalistas, de los vendidos al amo imperialista.
Está claro que en distintos momentos y escenarios han emergido algunos republicanos progresistas, incluso, algunos de ellos han dado la vida por una superación social de la “república”, aquí nadie puede dejar de nombrar a José Manuel Balmaceda, Pedro Aguirre Cerda, y al mas cercano y presente en la memoria popular, a Salvador Allende Gossens. Sin embargo, la propia “república”, sus "sagradas" instituciones, como las FFAA y sus dueños, la oligarquía, los capitalistas y sus amos imperialistas, se han encargado de dejar en claro que no hay posibilidad alguna de superación de la misma, desde su seno, sometiéndose a su ordenamiento jurídico y político, y que cualquier salida de este, se paga con sangre.
Chile, a 200 años de república burguesa, no es la postal turística de rostros sonrientes, de “unidad entre todos los chilenos”, por el contrario, la desigualdad social, la explotación y opresión con la que nació, al decir de los historiadores oficiales en 1810, ha mutado, a cambiado de forma, pero sigue siendo tan o mas fuerte que en tiempos de la colonia.
¿Qué se puede hoy celebrar?: somos uno de los países con mayor desigualdad social, de mayor diferenciación entre “pobres y ricos”, de concentración del dinero en un puñado de familias, de la dictadura de los monopolios, de tener entregado a potencias imperialistas y a sus empresas, el patrimonio nacional y las riquezas naturales, desde las mineras hasta las oceánicas, de tener el mayor número de presos de América Latina, de sometimiento y represión de los pueblos indígenas, de que incluso, las empresas de prestaciones sociales como son las pensiones y la salud, estén mayoritariamente en manos privadas, generando a sus dueños, muchos de ellos capitalistas extranjeros, enormes ganancias.
Tenemos una constitución política fascista impuesta a sangre y fuego, sostenida y perfeccionada por los neoliberales de la “alianza” y de la “concertación”, con la cual se ha asegurado que los objetivos reaccionarios y antinacionales de la dictadura fascista de Pinochet, aunque se dice que estamos en democracia, sigan sin alteración, dejando imposibilitado, incluso, el sueño de modificar a la “república” desde adentro.
Desde una mirada concreta, resulta una excretada repugnante que nos llamen a celebrar, con “espíritu unitario”, un aniversario que no es nuestro, que es de su “república”, son sus 200 años de explotación y opresión, de vender el país a los imperialistas. A nosotros no nos suman en sus mediáticos e idiotizantes festejos.
Nuestra mirada, nuestra lucha, está en la perspectiva de la superación nacional y social, en la Revolución Democrática Popular y Socialista, en la fundación de una nueva REPÚBLICA, en la REPÚBLICA con letras grandes, en la REPÚBLICA de los Trabajadores y pueblos de Chile.

17 de Agosto del 2010

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